Familia Bulnes: Una familia unida por una misma pasión, el Enduro Ecuestre 🐎✨

Lo que comenzó como un sueño inspirado por los tíos Rodrigo, Gonzalo y Álvaro Bulnes —apasionados del caballo y la aventura— hoy se convirtió en el motor que une a toda la familia. Así nació la idea de correr enduro juntos: con herencia ecuestre y muchas ganas de compartirlo en equipo.

Los inicios de una pasión familiar

La historia comenzó en 1998, cuando Rodrigo Bulnes Llompart corrió su primera carrera en un caballo prestado y, por esas cosas del destino, ganó. “Fue muy entretenido y me entusiasmé a seguir corriendo”, recuerda. Luego se sumaron sus hermanos Gonzalo y Álvaro, y juntos vivieron años memorables en los 2000, cuando Rodrigo tenía 15-16 años y se peleaba los podios con Lucas Buckel, que tenía 10-11 años. “Ambos teníamos tremendos caballos que con el tiempo vendimos a los Emiratos Árabes”, cuenta con emoción.

Con esa plata, Rodrigo compró a HP Emperador —descendiente de los famosos Hafati Express y El Dirah— quien hoy es el padre de la mayoría de los caballos que está corriendo la familia. También adquirió una montura Podium que ha durado más de 20 años y que actualmente usa su hijo Rodrigo Jr.

“Por años siempre le contábamos estas historias a nuestros hijos y sobrinos”, explica Rodrigo padre.

El primer paso hacia la aventura familiar

Cuando Rodrigo Jr. cumplió 10 años, le preguntó a su papá si podía empezar a correr enduro. Rodrigo padre aceptó, pero con una condición: tenía que entrenar todo el verano 2023-2024 para comenzar en marzo 2024. El joven jinete aceptó el desafío y se sumó su primo Arturo Miquel Bulnes (15 años).

El desafío era claro: si querían correr tenían que saber trotar y galopar a caballo por largas distancias, aprender a subir y bajarse solos habiendo otros caballos en movimiento y, lo más importante, conocer a sus caballos. Entrenaron todo enero y febrero por 2 horas diarias en Panquehue.

La primera vez corrimos 40km y lo que más les gustó a los niños fue andar por lugares desconocidos y correr juntos. Estaban ansiosos por correr distancias más largas y más rápido, pero…era la primera carrera de todos esos caballos y de ellos. Ahí tuvieron que aprender que este es un deporte de largo aliento: debían prepararse ellos y sus caballos por al menos un año, ir subiendo kilómetros y velocidad poco a poco, y que recién en 2025 podrían comenzar a correr a mayores velocidades.

Con la emoción de Rodrigo Jr. y Arturo Jr. después de la primera carrera se sumó Cristóbal (11 años). Arturo padre era el líder del equipo tierra, pero al ver a sus dos hijos disfrutando tanto no se aguantó y se subió al caballo. Para él, esto era todo un desafío porque nunca había andado distancias tan largas a caballo. Al terminar su primera carrera su felicidad y orgullo eran increíbles. Domingo (14 años) seguía en el equipo de tierra, pero al ver a todos disfrutar tanto finalmente se sumó al equipo de corredores.

Ahí fue clave el apoyo de las señoras, el tío Álvaro y otros sobrinos. Y desde ahí, el enduro dejó de ser un deporte individual: pasó a ser un proyecto familiar.

La emoción de correr codo a codo

De la primera carrera recuerdan la emoción de correr juntos en los 40km. Arturo Jr. destaca que lo mejor fue apoyarse entre todos, sin importar el resultado. Domingo lo recuerda aún más especial: “mi primera carrera la corrí junto con mi papá”. ❤️

Todos son muy competitivos, pero excelentes compañeros de equipo. Cada carrera es una mezcla de adrenalina y cariño. Se aconsejan entre ellos sobre cómo conocer al caballo, se esperan en la pista, y celebran tanto los que montan como los que apoyan desde abajo.

“Me ha sorprendido la generosidad”, cuenta Arturo padre, orgulloso. “Cuando ha existido la posibilidad de ganar, como corren juntos, se han repartido las oportunidades”. La competitividad se vive de manera sana y solidaria.

La organización que hace posible el sueño

El apoyo familiar tanto en el entrenamiento como en las carreras ha sido fundamental. Entrenar no siempre es fácil, pero cada fin de semana que pueden y en las vacaciones se organizan.

En las carreras, Rolando y Gustavo, sus petiseros, los guían y corrigen, mientras los tíos y primos apoyan en las asistencias y las mamás esperan al borde de la pista. Todos animan en cada vuelta. Una verdadera hinchada familiar. 👏

Las anécdotas que los hacen reír

Y, claro, también hay anécdotas que los hacen reír. Arturo Jr. recuerda el día en que su caballo se le escapó en la punta del cerro y tuvo que bajar corriendo por más de una hora para evitar un susto a sus abuelos. Cristóbal tiene la suya bien clara: “en Llay Llay siempre alguna palta te pega en la cabeza”. Rodrigo Jr. recuerda una carrera donde el caballo se metió por debajo de unos perales y se dio un golpe bien fuerte contra una rama en la cara que casi lo deja fuera de la carrera, y en otra oportunidad lo picó una abeja en la mitad de la carrera.

El remate de la última carrera

En la Copa pasada, Rodrigo Jr. y Cristóbal protagonizaron un remate épico en los 80km que se definió en los últimos 500 metros. “El resultado fue fruto de los aprendizajes de estos dos años”, explica Rodrigo padre. “Desde el principio de la carrera tenían claro el desafío y la meta. Por varias carreras habían perdido el primer lugar en la última vuelta o en el remate final, así que esta vez armaron una estrategia desde el comienzo.”

Tenían claramente identificadas a sus principales competidoras y estaban mentalizados para rematar al final de la última vuelta. “Sabían que esta carrera se iba a definir en los últimos 500 metros. Estaban mentalizados y habían practicado para ese remate final, así que cuando fue el momento no lo dudaron y lo dieron todo.”

Un futuro lleno de sueños

Los primos sueñan con seguir corriendo distancias más largas y algún día poder competir en el panamericano o en algún mundial. Rodrigo Jr. y Cristóbal deben esperar algunos años porque necesitan tener 14 años para correr sobre 100km, mientras que Arturo Jr. y Rodrigo padre planean correr distancias más largas el próximo año.

Con el tiempo, todo el esfuerzo y trabajo en equipo ha ido dando sus frutos. El enduro los ha unido mucho a todos, y cada carrera confirma que cuando la pasión se comparte en familia, los sueños se multiplican y las metas se alcanzan juntos. Una verdadera inspiración para toda la comunidad endurística chilena. 🌟